
El diseñador tiene el deber de desarrollar las habilidades para enriquecer el mundo.
Nuestros mundos nos van formando y ayudando a desarrollar y potenciar nuestras habilidades y visiones. Este desarrollo y potenciamiento se va configurando y reconfigurando permanentemente, las comunidades a las que pertenecemos, nos van modelando y son una guía para movernos en ambientes cambiantes y de adaptación constante.
Es el poder y responsabilidad de comunicar a través de productos que permiten el desarrollo y cohesión de comunidades, uniendo y facilitando la comunicación entre las personas.
Para diseñar el mundo hay que considerar primero a las personas que lo conforman quienes a través de imágenes son capaces de experimentar la estimulación sensorial, corporal, emotiva, biológica e intelectual. Las respuestas frente a un producto son a raíz de lo “experimentado” y de lo proyectado en un diseño, el cual puede ser tan eficaz como el estudio y la observación puntual de la comunidad destino.
No se trata sólo de producir y realizar, diseñar es construir una visión común, un estar y un hacer, pertenecer y participar, es crear o potenciar simbolismos y experiencias que permitan el desarrollo de una comunidad cualquiera sea la magnitud de ésta.
Diseñar mundos, diseñar realidades, diseñar sensaciones y maneras de estar en el mundo, es el desafío constante de cada proyecto. Focalizándonos en lo que realmente necesitan las personas y no en bellos productos que se transforman en adornos e imágenes irreales de comunicación.
¿Cómo estamos diseñando nuestro mundo?
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articulo publicado en sitio Oblongo.cl

Me sentí un tanto identificada, vaya que haré o eligiré este fin de año
@ o @
hanie.